Más Allá Del Encuentro

El peregrinaje ha terminado. La multitud se ha marchado. Están en casa y, aunque las canciones de Roma aún resuenan en su cabeza, saben que el Encuentro Jornada Mundial de la Juventud ha terminado. Entonces, ¿qué hacer ahora? He aquí algunas ideas que podrían ayudarles después de su retorno de Roma. Ideas para ayudarles a concluir su experiencia y hacer que la experiencia impacte en su comunidad.

  1. Programar una reunión informativa. Reunir a los peregrinos para reflexionar sobre la experiencia. Darse tiempo para conversar con los demás peregrinos sobre lo visto y sentido. Empezar a identificar las ideas que se desea llevar a casa. Hacer planes para transmitir las ideas reunidas a la gente adecuada de su escuela o parroquia.

  2. Hacer escuchar su historia. Pedir a los jóvenes que compartan su experiencia con la comunidad en general en una reunión escolar o en la liturgia de fin de semana. Escribir reflexiones personales sobre la experiencia de la JMJ, y publicarlas en boletines parroquiales o escolares. Convocar reuniones con la prensa local y otros medios de comunicación para ayudarlos a generar cobertura de seguimiento.

  3. Organizar un evento familiar. Ofrecer una cena, simple e informal, a las familias de los que viajaron a Roma. Compartir fotos y diapositivas. Darse tiempo para orar por un peregrinaje exitoso y viaje seguro.

  4. Traer regalos. Proyectar traer un regalo a la familia, parroquia o comunidad escolar. Los regalos pueden incluir una fotografía para enmarcar, una nueva canción para aprenderla y cantarla, una estampa de oración o una obra de arte. Un regalo puede ayudar a la comunidad a compartir la experiencia.

  5. Jornada de retiro/velada de reflexión. Transmitir el mensaje y aprendizaje de la Jornada Mundial de la Juventud a su parroquia o escuela organizando una velada de reflexión y discusión o una jornada de retiro.

  6. Mantenerse en acción. ¡Convertir en acción la energía y entusiasmo con que se vuelve! Lluvia de ideas para encontrar medios de seguir planteando retos a su fe y servir a los que los rodean. Indagar por oportunidades de servicio voluntario local y otros que permitan compartir los dones recibidos con jóvenes de todo el mundo. Mantener una perspectiva global.

  7. Servicio permanente. Habiendo participado en la Jornada Mundial de la Juventud con el Santo Padre, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y ministros laicos, considerar la posibilidad de servicio permanente a la Iglesia en el sacerdocio o vida religiosa. Los ministros diocesanos y de vocación religiosa podrían hacer seguimiento de la experiencia de Roma ofreciendo oportunidades de orientación vocacional entre quienes participaron. Las diócesis podrían considerar usar un programa ya establecido para invitar a los participantes, líderes juveniles, etc., a presentar nombres de individuos que pueden demostrar potencial para el ministerio y liderazgo en la vida de la Iglesia.

  8. Conectarse con otros eventos. Transmitir la energía del Encuentro Jornada Mundial de la Juventud a otras reuniones: encuentros diocesanos de adultos jóvenes, asamblea diocesana juvenil, Conferencia Nacional de la Juventud Católica, Conferencia Nacional del Liderazgo de la Coalición Estudiantil Católica.

  9. Reflexionar y orar. Alentar a los que viajaron a Roma a darse tiempo para reflexionar y orar. He aquí algunas posibles vías de meditación. ¿Qué aprendí sobre mí mismo? ¿De mi país? ¿De mi iglesia? ¿Del mundo? ¿En qué soy diferente como consecuencia de mi viaje? ¿Qué de nuevo he aprendido? ¿En qué soy el mismo? ¿Qué sabía ya que resultó confirmado? ¿Dónde vi a Dios en mis viajes? ¿Cuál fue el mensaje de Dios para mí? ¿Me llevará mi experiencia en la JMJ a hacer algo nuevo o diferente en mi vida? ¿Me dio mi experiencia ideas que me gustaría usar en nuestra comunidad parroquial o escolar? ¿Quedará la JMJ como un recuerdo o llevará a acciones de seguimiento? ¿Cuáles serán?

  10. Continuar el impulso iniciado con el acontecimiento de Roma. En la parroquia, escuela, universidad, desarrollar liderazgo en el ministerio entre los adultos jóvenes y juventud que estuvieron presentes; fortalecer programas existentes para adultos jóvenes, estudiantes universitarios y adolescentes, o desarrollar programas parroquiales o universitarios.

Adaptado de WYD ‘93 Resource Manual, A Year of Preparation

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